El Viaje
En todo viaje se descubre algo, se encuentra algo, una se reinventa algo, nunca falta algo que pasa. Sin embargo no es la estadía siempre la más importante, sino que, el viaje en sí, ya sea en bus, en auto, a pie, en burro. Ya sean miles de kilómetros, tan solo unos metros, unos centímetros o hasta un viaje mental.
Lo importante es viajar.
Mi viaje fue en bus, hacía la ciudad de Copiapó, mi Copiapó, tan querido y extrañado cada día. En el viaje iba sola, acompañada por un desconocido a mi lado (nunca le doy mayor importancia a la gente que va a mi lado). Subí, prendí mi celular y puse música, eso era todo lo que necesitaba para ir en paz en mi viaje. No eran más de 26 canciones, las que repetí durante las 12 horas de viaje. Todas me conmovían el solo escuchar la introducción, por algo las tenía allí. Pero hubo una, en especial una, que me emocionó demasiado, que solo atiné a soltar un frustrado llanto. “Everybody Gotta Learn Sometimes” de Beck era la canción que me hacía irme hacía cualquier lugar, menos, quedarme en ese asiento del bus. Allí fue donde se produjo el viaje más importante, aquel “viaje dentro del propio viaje”, un viaje mental en el que me pregunté muchas cosas, me cuestioné las situaciones más sorprendentes, como también me sugestioné haciéndome preguntas acerca de las más raras situaciones. Era un llanto de saber que ese viaje debía terminar, ni siquiera había llegado y ya lloraba por el volver.
Es que volver al hogar, causa demasiada nostalgia, y aun más, para mí, que siempre fui una persona apegada totalmente a mi familia y a mis amigos. Ahora en este viaje, es que me di cuenta lo importante que son para mi y lo indispensable.
Mi familia nunca me ha fallado, siempre están allí para lo que sea y cuando sea. Son lo mejor. Y mis amigos, mis compañeros, mis hermanos para mi, nunca me han fallado tampoco, tengo el privilegio de tener amigos únicos, que conservo por años y que aun estando lejos mantenemos una amistad intachable. Eso es lo que más extraño de las relaciones acá, esa confianza con la cual hablaba con mis amigos, esa transparencia, esa fluidez con la que me desenvolvía con ellos. Acá la gente es buena y simpática, pero yo soy tímida con los que no conozco demasiado, por lo que mi infelicidad radica en el “no ser yo” con los que estoy ahora. Como me gustaría sacarme esa coraza de timidez con los que ahora comparto y poder ser yo como con los que dejé atrás. Solo el tiempo dará la confianza. No es que idolatré mi buen corazón, pero creo que la confianza aun no se ha dado, para que mi corazón no sufra de aprovechos de las personas.
En Copiapó descubrí lo cohibida que me siento aquí con mis compañeros, no es bueno sentirse ni actuar así, pero bueno, no muchos me han dado esa confianza que tanto me cuesta ganar.
A mis amigos y a mi familia, les debo todo mi cariño. A mis padres prometo que no les fallaré. Ahora que estuve allá, logré comprender el gran esfuerzo que hacen por mí. ¡ MUCHAS GRACIAS VIEJOS!. No les fallaré.
A continuación, un video con distintos momentos de mi viaje. En primera instancia, cuando iba en el bus, totalmente en negro, porque el viaje mental se realiza a ojos cerrados, y la imagen mental no se puede capturar, luego una secuencia en donde llego por sorpresa a mi hogar y mi mamá hermosa me recibe y por último, el fuego de un asado que hicimos con mi familia el día en que llegué, casí una tradición en mi familia, celebrar con un asado.

1 comentario:
Hija mia,es muy bello lo que expresas eres una personita muy especial con un corazon de oro,demas esta decir que nos sentimos orgullosos como padres,y siempre estaremos a tu lado apoyandote en todos tus sueños.
Te amamos mucho.Que Dios te cuide y te bendiga siempre.
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